En ocasiones estamos tan inmersos en el estrés de la vida diaria que mecanizamos las cosas.
Eventos como encontrarse a un viejo amigo o incluso algo que te hizo reir por un instante, los relacionamos con cosas del azar, sin darnos cuenta que cada detalle es un pequeño milagro recibido.
A mi me gusta pensar que son bendiciones regaladas por Dios. Por eso, te propongo que te detengas un minuto y respondas:
¿Y tú cuántas bendiciones recibiste hoy?
Buena Noche :)




